viernes, 8 de junio de 2012

No se

    ¨Te quitaste un peso de encima¨, diría alguna amiga en alguna charla de mate. Y lo sé, sé que quizás así es, pero definitivamente no es la frase más felíz, y tampoco creo que sea lo que tenía em mente. Mucho menos, hoy, considerando que el invierno se acerca, y se va notando, quizás es mayor la necesidad de tener un peso encima mío que la necesidad de quitármelo.
      No quiero que la lectura de este blog resulte densa. Que vos, que estás ahí leyendo, pienses: esta mina está despechada, otra vez hablando de desamor, la dejaron y le pegó mal. No quiero tampoco sonar feminista, ni pesada, ni loca, ni fumada, ni altruísta, ni hipersensible, ni básica, ni bipolar, ni tensa, ni exagerada, ni boluda. Lo lamento, pido perdón, me retracto de antemano, pero materializarlo en palabras me sabe a modo de exorcismo, y probé mil técnicas distintas a la hora del olvido. El famoso clavo que quita al otro, las maratones de comedias románticas, los kilos de chocolate que comí, los intentos de salidas a bailar ( si sé que no me gustan los boliches ), las catarsis frente al espejo de mi baño, comprarme ropa nueva, dormir 14 horas, todo me funcionó poquito.
    Game over, delete, supr, next, chau chau adios, adeu, oir voir. Quiero que te vayas. Decreto que te vas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario