jueves, 5 de julio de 2012

Justo que pensaba en vos nena

Y de pronto
me acuerdo lisa y llanamente
de momentos cruciales
que se habían desdibujado
que se habían amojosado
como frazada de invierno
guardada en el cuarto de los cachivaches.

Que los sentidos te hacen viajar por la historia
es verdad.
El muchacho trae música.
Y ese disco violenta el silencio
y es preciso dar muerte secreta al ahora
por eso cierro los ojos.

Se siente dulce
se me infla el pecho
vuelo.

Yo lloraba y ella reía,
su risa era un placebo.
Otras veces lloró ella
pero de eso no hay evidencia alguna, 
porque ella no lloraba con los ojos.

Contados eran
los momentos en que usaba maquillaje
las mañana en las que no fumaba
las horas en las que se callaba.
No se callaba nunca.

Era un río,
con todo lo que eso quiere decir.

Ella no era un sol, no era el cielo
ni la luna y sus estrellas.
Pero era un río, 
con todo lo que significa eso.

El calor de su cama
la lluvia caer sobre la chapa
un film de Almodovar
al que no prestamos atención.

No quiero contar que ella escribía, 
ella sentía, quizás de más, 
pero eso es hermoso.

Después, el tiempo.
Las mujeres que fue,
Todas las mujeres que se arrinconaban en su cuerpo
y viceversa.





Y esto sonaba ...







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