Vas brincando, chapoteando, cantando un tema de esos que no a todos les gusta. Vos pensás: manga de ilusos! es una de las mejores canciones que escuché en mi vida. A veces, casi siempre, no entendemos al blanco, siendo negro, pero ese no es el caso. Hay canciones de ducha.
Hace varios años viví en la casa de una amiga, ella se había ido a pasar unos meses a Canadá con su papá al que no veía desde hace muchisimo tiempo. Con ella compartí cosas varias, un tatuaje, años nuevos, años viejos, comedias americanas de esas que te dicen que todo va a estar bien y, que a pesar de que seas fea, gorda, loser, nerd, tengas un trabajo de mierda, y mucho acné, va a llegar una especie de perfect macho que te va a construir un castillo y te va a nombrar reina, y te va a garchar por siempre. No necesariamente va a ser príncipe, no siempre va a tener todos los dientes en su lugar, no siempre va a ser rocker, ni tener auto pero, ¿qué más da? ¿acaso no estás buscando amor? No seas una ¨loca de mierda¨, ambas dos sabemos, que el amor no es lo único que te pasa. Pasa que en estos tiempos, las palabras, la tele, la radio, el msn, el facebook, las Cosmopolitan, los libros de Cony Mendez, y las bizarreadas de Coni Ansaldi han convertido a este bello y enriquecedor sentimiento en una patología digna de un clásico de Hitchcock. Pero tras bambalinas, vos te sabes bien, el amor no es lo único que te pasa.
Vuelvo al punto! la casa de mi amiga tenía un baño genial. Se dividía en tres mini-ambientes: en el primero tenías el vanitory con dos bachas y un espejo que ocupaba el ancho todo de la pared. A la derecha una puerta corrediza que te llevaba al siguiente sector, sector inodoro. Inodoro, bidet, un revistero, una bibliotequita, una colección de Mafalda y Gaturro, el Kamasutra, una game boy, un tetris y otra puerta corrediza que te direccionaba al último cuarto, el cuarto de ducha. Al prender la luz, se encendía la radio, tenía un banco de estilo vestuario, para que te sientes tranquila a desvertirte y vestirte. La bañera tenía espejo también!! no está todo buenisimo, hiperdivertido? Ni hablar de que podía llegar a pasar horas en ese baño, siempre con la luz de la ducha prendida, por supuesto. El silencio no nos conmueve casi nunca, o por lo menos no a mí. En cambio, siempre algún sonido hizo todas las sensaciones más considerables y consideradas.
¿Te acordás de la escena de ¨Bridget Jones I¨, en la que Bridget se afeita las piernas, se saca la cera de bozo, se enjuaga el baño de crema, plancha una pollera, se pinta las uñas de los pies, pasa una bombacha por el Koinor, llama a una vecina para pedirle un corrector de ojeras y se fuma un pucho al mismo tiempo, para llegar radiante a la cita con Daniel Cleaver? Bueno, a mí no me sale. Yo me tengo que tomar las cosas con mucha calma. Levantarme a la mañana y tener más o menos todo organizado, la utilería y utensilios necesarios.
Me meto al baño y pongo música, aún no tengo un playlist de ducha, pero estoy en vías!, las cantantes femeninas son las que mejor van. Música de bañera, música de secador de pelo, de crema corporal, de peine desenredante. Música de maquillaje, de calzarse la ropa. Stop. Música para caminar hasta el bondi, música de bondi. Música que se puede oir mientras se lee un libro. Música para tocar el timbre. Stop.
Madonna, Pat Benatar, Roxette, The Knife, Bjork, María Gabriela Epumer, Natalia Oreino, gracias totales! sin ustedes, cada tirar de la cera en los muslos hubiera sido un apocalipsis.
Hace poco conocí a alguien al que no le gustaba la música (ni el helado), decía que la daba lo mismo, decía que le daba igual. No tenía discos. No entendí mucho sobre eso, pero bueno, no siempre entendemos al negro siendo blanco.
Decí que tenía compu e internet, decí que existen los full album en youtube, y como a él le daba lo mismo, yo estaba al mando. Esta vez no tuve que escuchar reggae.

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