Una vez escuché: las mujeres en tu vida guiarán tus pasos. Y era verdad, pero tengo pasos sin caminos, o caminos curvilíneos que me conducen, cual espiral, al punto de inicio casi siempre. Qué es lo que falló me pregunto entonces? acaso son los pies? o el calzado? o la superficie de este suelo?, NENA A VER SI MIRAS POR DONDE CAMINAS! A veces por la calle camino, y se, lo se, que, en algún momento me voy a caer, y esta es, claro, una de las predicciones en las que se acierta siempre. Como mi terrible fobia a las escaleras, no a las alturas, sólo a las escaleras. Sin ir más lejos ni analizarlo mucho ayer me di cuenta de que se debía a un episodio de mi infancia que traumó mis nervios y mi rodilla izquierda: cierta tarde al sonar el timbre del colegio, guardé mis petates en la mochila de mickey mouse que tenía y me dispuse a salir del aula, en fila caminamos por un pasillo que aún puedo recorrer con la memoria. Unas escaleras me separaban de la salida y hacia allí nos dirigimos, en el momento de bajar el primer escalón, una de las correas de mi mochila se engancha decisivamente con la punta de la baranda de la escalera. Mi cuerpo, que seguía avazando en pos de bajar, recibió tarde la orden del cerebro de detener su marcha, por lo cual, caí de geta y practicamente nadé por la escalera durante el lapso de seis escalones, logrando, sin intentar, que mi pollera escolar se doble hacia arriba dejando al descubierto mi bombacha. Se rieron casi todos, fue el principio del fin.
Y volviendo a los caminos, muchos personajes inciertamente extraños me comentaron tener calle, no se muy bien ni nunca supe que exactamente significa, pero debe ser algo asi como decir: aqui estoy yo, asi soy, esta es una carta de presentación, no te metas conmigo que te puedo hacer doler, y un poco asi ha sido. Pero a los personajes los prefiero en las novelas y el cariño no se pide por catálogo y las sombras no siempre son oscuras. Y la cultura que hoy predicas (pedazo de incoherente) no trata de comprar barato para despues vender mas caro. Quizas, quizas, quizas tengas calle pero no sabes caminar descalzo, ni sentir la tierra con tus pies. Tus zapatos son mas caros que tu esencia.
Hay personas que en todos lados cuelgan su bandera, o muestran su cartel antes que su mirada, y te quieren morder sin siquiera sonreir. Hacen culto de si mismos, te la bajan todo el tiempo, no entienden la diversion, y prefieren no hacer pie, sino hacer la plancha hasta que el barco auxiliador llegue. Me gusta la gente que nada aun sin saber, la que camina por cualquier lado. Pero no me gusta y no quiero ser arrastrada a esa tristeza innecesaria, el laberinto de la mente no es un juego como el juego de la silla, no quiero quedarme sin silla, y no quiero bailar con la escoba.
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